¡Bendito aire acondicionado! De la que nos ha librado este verano, ¿verdad? Nuestras vacaciones no serían lo mismo sin él: nos ayuda a estar resguardados del calor durante los meses más calientes del año y también a dormir mejor pero ¿qué hacemos con él al acabar el verano? Mímalo, se lo merece…

El verano toca a su fin. Las olas de calor han dado lugar a las tormentas de esta época del año que avisan que la temporada de altas temperaturas, playas y vacaciones está más cerca de su final. Y con él toca, para muchos, guardar el mando del aire acondicionado hasta el año que viene.

¿Sabías que España es uno de los países que menos utiliza esa dualidad propia de los aires acondicionados? Como sabes, éstos pueden refrescarnos en verano y calentarnos en invierno. Aunque mucha gente no utiliza el aparato de aire acondicionado en su función calor para los meses más fríos del calendario. El ahorro económico, de energía y la falta de costumbre tienen la culpa.

Y no, no vale con meter el mando del aire en un cajón al finalizar septiembre y no buscarlo hasta el mes de junio del año que viene. Toca despedirse del aire acondicionado en condiciones, más que nada para asegurarte de que la siguiente temporada funcionará correctamente y sin sobresaltos.

Mantenimiento del aire acondicionado después del verano

Como bien sabes un aparato de aire acondicionado dispone de lo que se conoce como un circuito frigorífico cerrado herméticamente para poder funcionar de forma correcta. En su interior encontramos el refrigerante, un gas que reacciona al aplicársele una corriente eléctrica y que cambia de estado ayudando a que el aire que expulsa mantenga la temperatura idónea de la habitación.

Al acabar el verano y antes de “despedirnos” del aire acondicionado es necesario limpiar los intercambiadores y los filtros, así nos aseguraremos que el aire funciona correctamente el año que viene. Cuando hablamos de intercambiadores nos referimos a esas láminas internas que podemos descubrir cuando retiramos los filtros externos.

Es conveniente que para limpiarlos -así como los filtros protectores- usemos un pincel sencillo con el que retirar poco a poco la suciedad acumulada tanto interna como externamente. Eso sí, nunca uses un objeto punzante que podría dañar tu aire acondicionado.

No se trata de apagarlo hasta el año que viene, sino que mantener limpios tanto filtros como intercambiadores es importante para conservar nuestro aire en perfectas condiciones. Una vez hecho esto procederemos a desinfectarlo también. ¿Has notado que éste hace mala olor? Es por culpa de la acumulación de bacterias.

La forma más sencilla de hacerlo es rociar los intercambiadores con una mezcla desinfectante, como puede ser un 90% de agua y en un 10% de lejía aunque también hay un producto específico para dicho fin. Ahora todo limpio y desinfectado, ya podremos estar tranquilos de que hemos dejado nuestro aparato de aire acondicionado listo para “descansar” hasta el verano que viene, si es que quieres claro.