para qué sirve el gas natural

Normalmente solemos asociar el consumo de gas natural con el abastecimiento de calefacción o agua caliente en los hogares. Sin embargo al margen de estos usos más conocidos se puede utilizar como una fuente de energía para la industria y la agricultura e incluso como combustible para medios de transporte. Te lo contamos.

Aunque la penetración de gas natural es algo más baja en España respecto a otros países de Europa (algo más del 29% frente al 85% de Reino Unido, el 66% de Italia o el 48% de Alemania), contratar servicios de gas natural es cada vez más recurrente tanto por parte de los hogares como para su instalación en empresas de todo tipo de sectores.

Y es que el gas natural es ya una de las alternativas más ecológicas respecto a los carburantes tradicionales. Reduce en más de un 85% las emisiones de óxidos de nitrógeno. Y en cifras cercanas al 100% las partículas en suspensión, principales contaminantes perjudiciales para la calidad del aire.  Además, ¿sabías que el gas natural ayuda a diezmar en un 25% las emisiones de dióxido de carbono (CO2)? Este es el principal causante del devastador efecto invernadero que sufre el planeta…

Los sorprendentes usos del gas natural

La ciencia y la tecnología avanzan a pasos agigantados y echan mano de los beneficios y las opciones que ofrece el gas natural. Por ejemplo los motores que usan para su propulsión el gas natural, son capaces de producir hasta un 50% menos de emisión sonora y vibraciones que los diésel. Ventajas medio ambientales y económicas han llevado al gas natural a ser un combustible usado en el transporte ligero y pesado pero también en el transporte marítimo y ferroviario. De hecho ya se encuentra en marcha un proyecto piloto en Asturias para el uso del gas natural licuado en líneas ferroviarias cortas, tanto en trenes de pasajeros como de mercancías.

Qué duda cabe que lo que más nos interesa son las ventajas que el gas natural nos aporta en casa. Y es que, lavadoras, lavavajillas, secadoras o vitrocerámicas pueden llegar a reducir su consumo energético en un 60%.  Aunque su precio de compra es algo más elevado que el de los electrodomésticos comunes, a largo plazo resultan más económicos. El gas natural es más económico que la electricidad. Un ejemplo de estos electrodomésticos que merece la pena destacar con las lavadoras bitérmicas, con dos tomas de agua, tanto fría como caliente. Como no se tiene que calentar el agua, se reduce el tiempo de lavado en un 25% y consume un 30% menos que una lavadora eléctrica.

La utilización del gas natural también ofrece ventajas a la industria por su destacado poder calorífico empleándose en sectores como el metalúrgico, el alimentario, o el químico. También en invernaderos o en estadios de fútbol. En el primer caso, el gas natural también mejora la calidad de las plantas y los productos que se cultivan. Ayuda a unificar los tamaños y los sabores de los productos cultivados además de usar el CO2 como un fertilizante carbónico que potencia el crecimiento y la calidad de los productos. Y en el segundo, sir más lejos el Santiago Bernabéu cuenta ya con instalaciones con calefacción por radiación.