A la hora de hacer una instalación para nuestra calefacción o nuestra agua caliente sanitario, se suelen poner sobre la mesa varias preguntas. Por ejemplo, si es mejor utilizar las calefacciones eléctricas o las de gas natural.

 

En este artículo, repasaremos cuáles son algunas de las ventajas que ofrece el gas natural frente a otras fuentes de alimentación como la biomasa, o la energía eléctrica. Como veremos, el gas natural es siempre que se pueda instalar una excelente opción ya que supone una serie de mejorías respecto de otras fuentes de calor como pueden ser la biomasa o la electricidad. Pero… ¡Analícemoslo paso a paso!

Las ventajas y el único inconveniente

Desde luego, el gas natural no es perfecto y tiene un inconveniente. Así, su único inconveniente que tiene el gas natural, es el hecho de que no está disponible en los lugares rurales más remotos. En efecto, el gas natural solo puede ser conectado a las casas que estén en una zona en la que se tenga acceso. Desde luego, la inmensa totalidad de las ciudades están conectadas y también, muchos pueblos.

 

A parte de este inconveniente, para los usuarios que viven en lugares más remotos, todo lo demás son ventajas. Por ejemplo, una de las grandes ventajas que presenta el gas natural frente a otro tipo de combustibles fósiles como el gasoil, es el hecho de que contamina mucho menos. Así, las emisiones de CO2 del gas natural cuando se quema en una caldera, son muchísimos menores que las que se producen a la hora de quemar el gasoil.

 

Otra ventaja que tiene el hecho de utilizar el gas natural, es la certeza de que siempre va a haber suministro. El suministro de gas natural es constante y no hace falta cambiarlo o reabastecerlo como sí sucedería con una caldera de gasoil o una de biomasa en las que el combustible debe ser repuesto a intervalos regulares.
Frente a la energía producida en calefacciones y calderas eléctricas, la principal ventaja del gas natural es, sin duda, su precio. Desde luego, la energía eléctrica tampoco contamina nada. Sin embargo, el coste de la factura energética al final del mes será mucho más elevado cuando estemos por una fuente de calor eléctrico que por una fuente de calor basada en el gas natural.
Por otra parte, otras características positivas de las calefacciones de gas natural, es el hecho de que pueden ser combinadas con las llamadas calderas de condensación. Estas calderas de condensación pueden aprovechar aún más la energía calorífica del gas para hacer que sea aún más eficiente energéticamente.

 

La seguridad del gas natural

Frente a otros tipos de calefacción, como el gas propano, destaca el hecho de que el gas natural tiene una mayor seguridad. Así, si nuestro hogar cuenta con una calefacción de gas natural, sabremos a ciencia cierta que estamos en un entorno mucho más seguro que en el que estaríamos si tuviésemos una calefacción de gas propano. Esta es una ventaja que tiene el gas natural y que muy poca gente conoce.

 

También hay que tener en cuenta que el gas natural no es solo una fuente calorífica para la calefacción. También el agua caliente sanitaria se puede calentar gracias a esta fuente de energía tan limpia y eficiente.
Además, una ventaja que tiene el gas natural, son las inspecciones regulares que se hacen, así como la instalación muy fácil y rápida que suelen hacer los operarios. Por eso, si estás buscando una solución económica segura, energéticamente eficiente y buena, el gas natural puede ser la solución que estás buscando.